¡Hasta pronto, Casamance!

por | Mar 19, 2018 | Blog | 0 Comentarios

El pasado domingo me despedí de Casamance tras dos meses de investigación de campo. La estancia ha pasado volando. He llevado un ritmo altísimo de trabajo. El resultado final ha superado con creces mis expectativas y ha desbordado cualquiera de mis previsiones.

Cuando planeo el trabajo de campo suelo ser bastante conservador. Si aspiro a un resultado bueno, pero no excelente (en el sentido de la cantidad, no de la calidad), es más probable que pueda alcanzarlo. Ponerse metas elevadas está bien, pero sin pasarse. Como diría uno de mis personajes preferidos de Joe Abercrombie: hay que ser realistas. Cuando llegué a Djibonker, el pueblo en el que he pasado la mayor parte de estas semanas, mi objetivo era muy conciso: lograr entrevistar a ancianos/as de los pueblos que forman el llamado Reino de Enampore (también conocido como Reino de las lluvias o Mof Awi en lengua diola bandial). Son una decena, así que fui un pelín ambicioso desde el principio. En mi anterior estancia, para que os hagáis una idea, solo trabajé en dos pueblos.

Mof Awi es un reino situado en una pequeña península al sur del río Casamance. Una carretera de arena roja comunica Badiat, el pueblo más cercano a Ziguinchor (capital de Casamance) con Bandial, el último pueblo del reino. Son casi veinte kilómetros. Djibonker se encuentra justo en la frontera de Mof Awi, así que decidí comprarme una bicicleta y emprender la aventura.

La conseguí en Ziguinchor gracias a un mecánico de Djibonker que mandó a un colega suyo a buscarla a Gambia. Me costó 100 euros. La inversión valió la pena y la he amortizado totalmente. Durante más de tres semanas visité el reino de las lluvias. A las 7 de la mañana emprendía el camino y no volvía hasta acabar las entrevistas, a partir de las 16 o 17h. La carretera está expuesta al sol, así que volver al mediodía era una opción que ni siquiera barajé. Al final conseguí realizar entrevistas en seis pueblos del reino. No pude hacerlos todos porque tuve que improvisar. Una de las características más divertidas del trabajo de campo es que si haces planes, probablemente se vayan al garete. No solo dependes de ti mismo, sino también de los informantes, y de las personas que te ayudan a llegar a ellos. Yo he sido afortunado: tengo amigos que me han llevado de un lugar a otro, que me han presentado a sabios increíbles y que me han ayudado en todo lo que han podido. Gaston, Idrissa, Martin, Didace, Ecko, Jean Jacques, Damien… y seguro que me olvido de alguno más. Lo cierto es que son mis amistades las que me han permitido superar las expectativas y me han conducido a sitios a los que, en un principio, no había pensado en visitar. En estos dos meses he hecho casi 60 entrevistas en 17 pueblos diferentes. Lo leo y no me lo creo. Es una exageración. Aunque visitar tantos lugares ha perjudicado la profundidad de la información que he conseguido, también me ha permitido conocer historias muy diferentes y apasionantes que seguro que ocuparán un lugar destacado en mi tesis doctoral. Por no hablar de todas las historias místicas que he descubierto y que, en algún momento, espero plasmar en un libro o novela corta.

 

 

Ahora escribo desde Dakar, donde pasaré un par de semanas antes de volver a Barcelona. Voy a finalizar la consulta de los archivos nacionales (que empecé en noviembre) y también a visitar a mis colegas de la Universidad Cheikh Anta Diop. Luego, vuelta a casa, donde me espera una avalancha de trabajo, tanto en lo académico como en lo literario. Ahí va un pequeño avance:

Alida y el reino de Uluf ya está en las librerías. Yo seré el último en ver el libro, lo cual es extraño. Llevo mucho tiempo soñando con este momento, impaciente, y al final sostendré la novela con mis manos casi dos meses después de su publicación. Más allá de familiares y amigos, todavía no sé qué tal están acogiendo los lectores la historia. Me pongo a temblar al pensar en las primeras reseñas que —espero— saldrán.

La novela se presentará en abril y en mayo. He acordado dos presentaciones con dos librerías muy especiales. La primera de ellas tendrá lugar en la Llibreria La Carbonera, en Barcelona, a las 19h. Si queréis saber más sobre esta librería, seguid este enlace. Además, el día de Sant Jordi (23 abril), a las 18h, firmaré libros en el stand de la misma librería.

Sobre la segunda presentación, que tendrá lugar el 10 de mayo por la tarde, todavía no voy a desvelar dónde se hará. Solo avanzo que será en Barcelona y que por ahí han pasado todos mis ídolos.

 

¡Nos vemos el 12 de abril!

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